Cuando el mundo tenga prisa

Cuando el mundo tenga prisa, tú mejor quiéreme despacio. Cuando apremie el cansancio vuelve a lamer mis heridas.   Cuando mueran las luciérnagas y las calles queden huérfanas, ven a verme como hacías; que te añoro como nunca,   que te siento hasta en la lluvia. Y este hatajo de mentiras que tejimos sin querer... Leer más →

El cielo con los dedos

Estoy tocando el cielo con los dedos. Respiro los graznidos de las gaviotas. Siento el suave tacto del paso del tiempo y me derrito entre tres o cuatro notas.   Apenas tomo conciencia del momento, pues mis sentidos se van aletargando y se dejan acunar entre el gorjeo de las nubes y el calor que... Leer más →

Hay un niño moqueando en la acera

Hay un niño moqueando en la acera con cara de ego y pena desmedida la chaqueta del colegio mal puesta la mitad por fuera y la otra metida   Pasea un camión gris por el bordillo ante la impasible apatía ajena Guarda las lágrimas en el bolsillo no sea que alguno se fije en ellas... Leer más →

Fragmentación de mi ser

La fragmentación de mi ser la descomposición de mi alma macerando bajo el crisol de una ciudad que brama Entre las luces me recreo Por ver si acaso me olvido de que me deshago en cada verso de que me muero mientras vivo Y en mi mundo desenfocado las horas ahogan a cualquier hombre las... Leer más →

Percuten con los dedos mi ánimo

Percuten con los dedos mi ánimo, haciendo de este apagado púgil una melodía en construcción. Y el ritmo, como si fuera un sátiro, se recrea con el cuerpo dúctil que se ha rendido al compositor.   Tal vez no sean cuerdas vocales, tal vez conduzcan al corazón. Puede que se trate de un arpa cándida... Leer más →

Retumba el silencio a mi alrededor

Retumba el silencio a mi alrededor, el vacío inunda mis tímpanos. Me hago el sordo y finjo oídos locos mientras rezo por dentro en monosílabos.   No, no, y mil veces no; otra vez, comienza, como siempre, la función. Se coloca lenta mi orquesta hueca y entre todos se alza el director.   Eleva en... Leer más →

El primer recuerdo que atesoro

El primer recuerdo que atesoro trata de una escena noventera, de un niño de dos años y poco y su madre saliendo de cuentas.   El segundo acto es sostenerte, temeroso y algo fascinado, entre dos padres sonrientes porque yo te llamaba "potato".   Han pasado ya unos cuantos años, de hecho, ampliamos el dúo,... Leer más →

Te he escrito cartas por millones

Te he escrito cartas por millones; tacho, rompo y, frustrado, rehago miles, pero, al final de la noche, cansado, te acabo regalando tres jazmines.   ¿Qué tendrás que te añoro cuando faltas y te detesto cuando estás aquí? ¿Por qué, rodeado de tanta gente, me sorprendo buscando tu perfil?   Quizá compartiéramos tanto tiempo que... Leer más →

Crepitan en la hoguera tres luciérnagas

Crepitan en la hoguera tres luciérnagas, debe oírse como a medio kilómetro. Tiene gracia: se lanzaron impávidas a alimentar las llamas con sus ánimas.   Remuevo las brasas sin mucho ímpetu. Juzgo el sacrificio con gesto ímprobo. ¿Acaso no soy yo igual de efímero? Sobra tiempo de reflexión al náufrago.   Chisporrotea el fuego con... Leer más →

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