¿A quién quieres deslumbrar?

“¿A quién quieres deslumbrar?” Cierro Nubosidad variable y copio la frase en mi cuaderno de caligrafía. Estiro la b apoyando el pilot hacia la derecha, hincho el pecho. Contengo la respiración mientras escribo los signos de interrogación. He retomado la lectura tras mes y medio de sequía intelectual, el hastío de un verano precoz, una... Leer más →

Gotas de lluvia

El repiqueteo de las gotas de lluvia contra el parabrisas. Una manita dibujando corazones en el vaho de la ventanilla. Las uñas perfectamente cortadas. El dedo índice más largo que el anular. Una canción infantil, una piedra en el tercer cuadrante de la rayuela, niñas con el rostro desdibujado y trenzas saltando a la pata... Leer más →

El reloj del abuelo

Después de tanto tiempo estamos todos aquí sentados. El obituario de una familia, ninguno de negro porque ya somos muy modernos para esas cosas y para qué vamos a mostrar respeto por alguien que está muerto. Tiene los ojos llenos de tierra, como si nos fuera a ver. Tampoco diría nada, el abuelo siempre fue... Leer más →

Nada que contar

No hay nada que contar. Me gustaría poder poner bonitos estos versos de mierda, vestirlos y pintarlos, ponerles cara, que salgan de fiesta y se pavoneen; ojalá incluso ponerles nombres y apellidos, escribir para alguien bueno, ser alguien bueno. Hacer de estos versos verano, un rayo de luz entrando por la ventana, motas de polvo... Leer más →

La Gran Guerra

Todo empezó como una lucha intrauterina en el paritorio. Dos cuerpos apenas formados luchando por colocarse boca abajo y ser los primeros en salir de aquel lugar que esas últimas semanas resultaba claustrofóbico. La primera batalla de la Gran Guerra. Bamboleándonos el uno contra el otro, agitando nuestras extremidades torpemente y enlentecidos por el líquido... Leer más →

Esa noche

Encuentro a María detrás del aparador acurrucada con un cojín y abrazando a su osito Lulú. Ha estado llorando, si no no tendría a Lulú consigo; dice que ya es muy mayor para llevárselo a todas partes. La acaricio el pelo y me siento a su lado. Espero, de la única manera en la que... Leer más →

Me dicen que escriba sobre las brujas

Me dicen que escriba sobre las brujas que ardieron en la hoguera. Que hable de cómo devoraron sus carnes las llamas, tiras de piel cayendo chamuscadas sobre una pira de madera, escurriendo sus pecados y lavando su cuerpo; fuego lamiendo huesos y alimentándose de niñas que aún soñaban con ser princesas. Que escriba sobre las... Leer más →

Llegas tarde pero yo ya no te espero

Llegas tarde pero yo ya no te espero. Voy a imaginar que bajas corriendo por la Gran Vía, desesperada y sin aliento, esperas llegar a tiempo, aunque sepas que ya me he ido.   La realidad es que te has despertado en la cama de otra y te has desperezado, La curva de tu cuello... Leer más →

Creo que por fin lo he entendido

Creo que por fin lo he entendido. A quien veneran los hombres grises que habitan está ciudad. Es una caricatura de las pelis de ciencia ficción del 2000, la tecnología sobrepasando la raza humana. Pequeños soldados invisibles y metálicos, peores que las plagas de ácaros en Bilbao gobiernan la ciudad con manecillas de hierro. Avanzando,... Leer más →

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