Un cuento bello

Érase una vez una niña con una muñeca de papel. Se la había fabricado su madre, intentando que quedara bonita. Y lo era. Todos los días salía a la calle con ella. Allí es donde conoció a Alexandra, a la que le mostró la muñeca con la que nunca jugaron. Porque Alexandra tenía un cochecito... Leer más →

Érase una voz

Ha llegado la hora de aparcar el papel y el boli, cerrar la ventana del Word; ser escritora me sabe a poco. El lenguaje me resulta insípido, cada vez hay más espacio entre línea y línea, se me desgastan los versos que dejo bajo la almohada; dejo en los posos de café comienzos de frases,... Leer más →

El reloj del abuelo

Después de tanto tiempo estamos todos aquí sentados. El obituario de una familia, ninguno de negro porque ya somos muy modernos para esas cosas y para qué vamos a mostrar respeto por alguien que está muerto. Tiene los ojos llenos de tierra, como si nos fuera a ver. Tampoco diría nada, el abuelo siempre fue... Leer más →

Nada que contar

No hay nada que contar. Me gustaría poder poner bonitos estos versos de mierda, vestirlos y pintarlos, ponerles cara, que salgan de fiesta y se pavoneen; ojalá incluso ponerles nombres y apellidos, escribir para alguien bueno, ser alguien bueno. Hacer de estos versos verano, un rayo de luz entrando por la ventana, motas de polvo... Leer más →

Tras la tercera copa

Tras la tercera copa, Jordi decidió que íbamos a coger los coches e irnos a la discoteca. Nadie se lo rebatió, y eso que aún era la 1:00am. Siempre había sido el primer ministro de aquel amorfo y flácido grupo de amigos, el único que acuñaba suficiente confianza con los doce como para dictaminar una... Leer más →

La Gran Guerra

Todo empezó como una lucha intrauterina en el paritorio. Dos cuerpos apenas formados luchando por colocarse boca abajo y ser los primeros en salir de aquel lugar que esas últimas semanas resultaba claustrofóbico. La primera batalla de la Gran Guerra. Bamboleándonos el uno contra el otro, agitando nuestras extremidades torpemente y enlentecidos por el líquido... Leer más →

Al golpear el canto de la taza

Al golpear el canto de la taza, unas hondas abrieron un boquete en la superficie del té. Me asomé y por un impulso sísmico, se balancearon unos barquitos de vela que agonizaron y se hundieron. Comencé a jugar con el té. Vacié el azucarero dentro y mojé galletas Tosta Rica. Sus barcos se sumergían y... Leer más →

Esa noche

Encuentro a María detrás del aparador acurrucada con un cojín y abrazando a su osito Lulú. Ha estado llorando, si no no tendría a Lulú consigo; dice que ya es muy mayor para llevárselo a todas partes. La acaricio el pelo y me siento a su lado. Espero, de la única manera en la que... Leer más →

Creo que por fin lo he entendido

Creo que por fin lo he entendido. A quien veneran los hombres grises que habitan está ciudad. Es una caricatura de las pelis de ciencia ficción del 2000, la tecnología sobrepasando la raza humana. Pequeños soldados invisibles y metálicos, peores que las plagas de ácaros en Bilbao gobiernan la ciudad con manecillas de hierro. Avanzando,... Leer más →

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