El reloj del abuelo

Después de tanto tiempo estamos todos aquí sentados. El obituario de una familia, ninguno de negro porque ya somos muy modernos para esas cosas y para qué vamos a mostrar respeto por alguien que está muerto. Tiene los ojos llenos de tierra, como si nos fuera a ver. Tampoco diría nada, el abuelo siempre fue... Leer más →

Nada que contar

No hay nada que contar. Me gustaría poder poner bonitos estos versos de mierda, vestirlos y pintarlos, ponerles cara, que salgan de fiesta y se pavoneen; ojalá incluso ponerles nombres y apellidos, escribir para alguien bueno, ser alguien bueno. Hacer de estos versos verano, un rayo de luz entrando por la ventana, motas de polvo... Leer más →

Tras la tercera copa

Tras la tercera copa, Jordi decidió que íbamos a coger los coches e irnos a la discoteca. Nadie se lo rebatió, y eso que aún era la 1:00am. Siempre había sido el primer ministro de aquel amorfo y flácido grupo de amigos, el único que acuñaba suficiente confianza con los doce como para dictaminar una... Leer más →

La Gran Guerra

Todo empezó como una lucha intrauterina en el paritorio. Dos cuerpos apenas formados luchando por colocarse boca abajo y ser los primeros en salir de aquel lugar que esas últimas semanas resultaba claustrofóbico. La primera batalla de la Gran Guerra. Bamboleándonos el uno contra el otro, agitando nuestras extremidades torpemente y enlentecidos por el líquido... Leer más →

Al golpear el canto de la taza

Al golpear el canto de la taza, unas hondas abrieron un boquete en la superficie del té. Me asomé y por un impulso sísmico, se balancearon unos barquitos de vela que agonizaron y se hundieron. Comencé a jugar con el té. Vacié el azucarero dentro y mojé galletas Tosta Rica. Sus barcos se sumergían y... Leer más →

Esa noche

Encuentro a María detrás del aparador acurrucada con un cojín y abrazando a su osito Lulú. Ha estado llorando, si no no tendría a Lulú consigo; dice que ya es muy mayor para llevárselo a todas partes. La acaricio el pelo y me siento a su lado. Espero, de la única manera en la que... Leer más →

Creo que por fin lo he entendido

Creo que por fin lo he entendido. A quien veneran los hombres grises que habitan está ciudad. Es una caricatura de las pelis de ciencia ficción del 2000, la tecnología sobrepasando la raza humana. Pequeños soldados invisibles y metálicos, peores que las plagas de ácaros en Bilbao gobiernan la ciudad con manecillas de hierro. Avanzando,... Leer más →

Remembranza

Oigo el sonido de los cláxones de fondo y miro al muñeco interrogante y en verde del semáforo que parpadea apremiándome a que elija. Recuerdo las palabras que me dijiste de pequeña; solo se pueden pisar las rayas blancas, el resto es lava. Por la calle Marqués de Urquijo, una niña busca baldosas amarillas y... Leer más →

Hoy no va a ser un buen día

Hoy no va a ser un buen día. Lo sé porque ayer se me acabó el tabaco y el gato de la vecina del quinto ha empezado a maullar a las 10 de la mañana; mal augurio. Normalmente se despierta más tarde. Además, tengo una resaca del copón, porque ayer Raquel me convenció para salir... Leer más →

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