Aún te recuerdo

Aún te recuerdo, agarrada de la mano de tu madre, posando suavemente un pie junto a otro, la emoción y el miedo bañaban tu rostro. Susurrando secretos en las mañanas de invierno, saltando líneas en las extrañas tardes de verano .   Los años pasaban pero tú seguías siendo la misma. La que un día... Leer más →

Al acercarme al bordillo

Al acercarme al bordillo de la acera, el asfalto parece tierra hostil. Una brecha por la que bestias se arrastran, con las uñas cargadas de cemento y las narices de hollín. Los calcetines trepan por mis espinillas, mojados, se reblandecen y encharcan mis pies. Las luces de los faros oscilan y rebotan contra el betún... Leer más →

EFECTO PIGMALIÓN

Como sentir el canto de mil golondrinas bombardeándote el pecho, rasgando tus comodidades. No quiero cortinas de humo, no quiero medias tintas. No puedo, no sé. Y sí, creo; creo mucho. Y no sé si creyendo creo, pero la cuestión es que creo y me resulta inevitable hacerlo con tanta fuerza.   Aún cuando me... Leer más →

Se han posado tres sinsontes en mi alféizar

Se han posado tres sinsontes en mi alféizar, la que parece la madre y dos polluelos. Se han posado tres sinsontes en mi alféizar, pero ninguno de los tres mira al cielo.   Su madre está acicalándolos en calma, ellos, con el corazón a flor de pluma, pues contemplan el abismo que se asoma sospechando... Leer más →

Hoy no va a ser un buen día

Hoy no va a ser un buen día. Lo sé porque ayer se me acabó el tabaco y el gato de la vecina del quinto ha empezado a maullar a las 10 de la mañana; mal augurio. Normalmente se despierta más tarde. Además, tengo una resaca del copón, porque ayer Raquel me convenció para salir... Leer más →

En la cadena de montaje

En la cadena de montaje hay gorros de cartón, cada uno con su correspondiente etiqueta. En la mayoría pone "incapaz". En alguna "apto". Cada gorro se sitúa en la cabeza de los niños y, por norma general, actúan acorde a lo que afirma su gorro sobre ellos. Los gorros no suelen intercambiarse. Y todas las... Leer más →

Unos ojos hambrientos

Unos ojos que miran sin ver porque no conocen las preguntas; una mirada audaz en su incipiente juventud, inconsciente de su inteligencia, de estar condenada a la eterna búsqueda de la verdad. Unos ojos hambrientos de estímulos que abran puertas, que inviten a enigmas, famélicos de conocimiento entre tanta mediocridad. Unos ojos vivos entre muchos... Leer más →

Blog de WordPress.com.

Subir ↑