Quería escurrirme

Quería escurrirme en la copa cuando nos miramos aquella noche del 92. Había pasado dos años sin verte. Aún tengo en la nevera los imanes de los sitios a los que fuimos.

Miré hacia un lado, y me pellizqué el interior del brazo. Me conociste morena y con el pelo largo, ahora lo llevo pelirrojo y corto; me fui a la peluquería una semana después de que te fueras y luego me metí en la bañera a lamerme las heridas. Aprendí a coser.

Te quedaste con el ceño fruncido esperando a que te reconociera. Como en una peli de detectives. No quiero hacer comentarios, señor comisario, no voy a delatar a mi asesino; nunca me han gustado las mujeres que juegan la carta de la víctima.

Aprendí a coser, me he disfrazado con un cuerpo hecho de tiras de piel pegadas y trocitos de periódicos que he ido recortando, me he cosido el corazón al pecho para que nadie más pueda arrancármelo. Hice huelga de hambre hasta que volví a querer devorar la vida. Regué las plantas del balcón, aunque se marchitaron ese inverno. En primavera volví a sembrar, quería tener fresas.

Guardé todas las sonrisas en un cajón que ahora abro de vez en cuando si estoy triste, junto con todas las chapas de cerveza de los bares a los que fuimos; me mudé de piso. Hice con los “y si…” la letra de una canción sin melodía. En verano probé la primera fresa. Aprendí a mirarme con ternura una noche calurosa de mayo, cuando rodaron las primeras lágrimas y supe que no ibas volver.

Practiqué delante de un espejo discursos despechados. Descubrí que soy una oradora pésima.

Practiqué delante de un espejo a perdonar(me). Aún estoy en ello. A veces se me hace todo un poco cuesta arriba.

Quería escurrirme en la copa cuando nos miramos aquella noche del 92. En cuestión de segundos todo lo que había construido empezó a temblar. Se cayeron algunos libros de las paredes. Pero te habías cortado el pelo, y yo llevaba una camisa de flores y no iba maquillada y me di cuenta de que no nos disfrazábamos de extraños sino de que ya no nos conocíamos.

Cuando llegué a casa había un par de libros en el suelo del dormitorio. Los recogí y encendí la radio mientras empezaba a prepararme la cena.

 

  @ninfulx

Foto: Photo by Cris Ovalle on Unsplash

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