Triste día el de hoy

Triste día el de hoy, pues grita el jilguero de agonía

porque de su voz no salen cantos de libertad y alegría.

Por mis venas ya no corre la sangre que ayer

teñía con su fuerza y su color mi fervor.

 

Puse mi voz y mi palabra al servicio

de una causa superior. Pensé que si seguía creyendo

un día vería de mis sueños nacer una realidad mejor.

 

Pero la razón, bendita y maldita cualidad humana,

siempre aparece en momento inoportuno para hacerme dudar

¿Por qué no me dejas, miserable, creer por una vez ciegamente

para no tener así que pensar?

 

Y aquí me hallo, en tierra de nadie, parece mi nuevo hogar.

Exiliada por los míos, rechazada por los otros,

este juego de bandos me ha puesto en jaque, una vez más.

 

Ojalá mi temor y mi rabia fueran en sí misma una ideología,

que en constante duda como la mía, habrá millares por ahí.

 

¿Quiero luchar por lo que no creo, o no creer y ser libre de nuevo?

Sofismo en mano declaro hoy que me hago cargo

de lo que es mi rareza por naturaleza: ser nada siendo todo

en constante oposición y siempre que así me apetezca.

 

 

 

@elennaa_24

Facebook: Elena Solé

Foto: Ídem

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