Érase una voz

Ha llegado la hora de aparcar el papel y el boli, cerrar la ventana del Word; ser escritora me sabe a poco. El lenguaje me resulta insípido, cada vez hay más espacio entre línea y línea, se me desgastan los versos que dejo bajo la almohada; dejo en los posos de café comienzos de frases, palabras sueltas. Mientras termino mi descafeinado leo “érase una vez” en el fondo de la taza.

No quiero escribir más érase una vez, los cuentos de hadas me asfixian y me dejan un vacío dentro, los monstruos han dejado de aparecerse debajo de mi cama, no quiero ser más alguien que no crece a no ser que sea en tierra árida. Hablando de tierra árida, he dejado de ver rojo desde mi ventana. Los párpados me tiemblan, ya no tengo una sed que me mueva, aunque he de ser sincera, me he criado en tierras yermas, a veces siento aún como las flores del desierto me llaman. A veces por la noche, las respondo en bajito y a medias, titubeo antes de ulular en un susurro nombres de lugares que nunca he visitado, me inunda la melancolía. Ya no tengo seca la garganta.

No quiero ser escritora, le declaro la guerra al habla, enmudezco y por una vez me hago grande en vez de pequeña. Empiezan a crecer girasoles y echo de menos el rojo, pero el amarillo me calienta el alma. No quiero ser escritora, quiero que me escriban. Sentir la pluma trazando lánguidos versos entre mis lunares. Me desconcierta todo este verde y sin embargo me rindo, caigo en un suspiro aliviado, me estremezco cuando empiezo a sentir como crecen entre mis vértebras las margaritas, como se me llenan los pulmones de orquídeas y este frágil desconcierto de no tener un discurso guardado bajo la manga se convierte en mi única certeza; empiezo a dejar de tenerle tanto miedo a los adioses y los finales de los viajes. Hay trozos de vida que empujan a que una escuche y mire, a que sienta. Le declaro la guerra a todo lo que me haga pararme y sentarme. Reniego de ser escritora, nunca he sido capaz ni de crear un personaje ficticio, todo ha sido demasiado personal. Y aquí, en este momento, no hay palabra que tenga el suficiente significado ni la cadencia adecuada, las expresiones han perdido el sentido, y siento que solo me queda una única salida; empezar a vivirlo.

 

  @ninfulx

Foto: Cogida de Unsplash de Amariei Mihai  (mex_face_poze)

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