No me arrepiento

No me arrepiento de cada mordisco que le pegué a la maldita manzana, aún cuando descubro en tus labios de escarlata la encarnación del mismo fruto del pecado. Como una urraca deseo mirarte a los ojos, brillantes como piedras iridiscentes recién vomitadas por este volcán de lujuria en que me conviertes, loco por volver a... Leer más →

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