Por fin, la Primavera

Esta primavera me noto renacer, salvaje como un minotauro, fuerte como la insignificante semilla de mostaza, duro como un diente de león que crece donde puede, pero ligero como un vilano al desplegar las alas. Noto la sangre desbocarse en mis venas como los caballos de Nemea, henchido de poder como Sauron con su anillo, libre para ejercer mi voluntad.

Me he hipotecado en mil años de tiempo prestado, te he llamado musa y he sido museo, y, ciego como Tiresias, sólo escuchaba tu voz en un lago de amnesia. Pero ya se acabó. Por fin le he devuelto el fuego a Afrodita, pues no lo necesito; ahora, gracias a Prometeo, me puedo calentar solo, y aguardo con deseo las doce pruebas que se me pongan por delante.

 

CC-By-Sa 4.0 Pablo Marcos

Foto: Apollo and Daphne (Bernini)
Licencia: CC-By-Sa 4.0
Autor: Architas en Wikimedia Commons
Texto de la licencia: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.en

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