La mayor de las enfermedades

Hoy se conoce la mayor y más letal de las enfermedades. Todo lo termina atrapando su vórtice. Los más temerosos de ella son las personas. Desaparecen si pestañeas más despacio de la cuenta. Y con ellas, sus recuerdos; y con sus recuerdos, penas, reticencias, rencores y rencillas, y todos los miedos se esfuman al unísono. Algunos síntomas pueden variar desde el contacto frío de quien creías cercano, hasta el olvido, seco, sin más. Algunos insisten en que esta enfermedad la cura un reloj, otros que quizá con una buena memoria… Pero ambos remedios caducan. ¿Qué hacer entonces, ante el devenir, y sobre todo, ante el pasado, que como un espejo, una vez roto o borroso, la realidad deforma?

 

@charlesp0096

Foto:  Photo by Ken Lawrence on Unsplash

 

 

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