Uno, dos, tres, cuatro

Uno, dos, tres, cuatro. El violín toca pausado. La tarde es tranquila aunque yo piense lo contrario. El viento golpea suavemente las ventanas. La melodía me recuerda tanto a todo que vuelvo a caer en la añoranza. Sé que no es casualidad, porque nadie es capaz de tenerlo todo controlado.   El tempo está cambiando,... Leer más →

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