Tras la tercera copa

Tras la tercera copa, Jordi decidió que íbamos a coger los coches e irnos a la discoteca. Nadie se lo rebatió, y eso que aún era la 1:00am. Siempre había sido el primer ministro de aquel amorfo y flácido grupo de amigos, el único que acuñaba suficiente confianza con los doce como para dictaminar una... Leer más →

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