Me dicen que escriba sobre las brujas

Me dicen que escriba sobre las brujas que ardieron en la hoguera. Que hable de cómo devoraron sus carnes las llamas, tiras de piel cayendo chamuscadas sobre una pira de madera, escurriendo sus pecados y lavando su cuerpo; fuego lamiendo huesos y alimentándose de niñas que aún soñaban con ser princesas.

Que escriba sobre las ahogadas en Finisterre, sobre las hechiceras muertas por el bien común, asesinadas por un pueblo que sin pan ni circo, sólo pudo encontrar sustento en el miedo. Que hable sobre mártires.

Niños piojosos en el patíbulo. La sonrisa de una vieja, con las encías sangrantes, sin el colmillo izquierdo. Un bebé llorando, lleno de costras, y la madre no da leche, pero aúlla cuando traen a su sobrina acusada de invocar al diablo en el bosque dos hombres la noche de antes. Nadie se fija en sus labios temblando, recitando silenciosos una plegaria.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Yo no sé escribir sobre cenizas ni sobre mujeres que no mueren, ¿cómo voy a escribir sobre el fuego cuando este muere en la tierra? ¿Cómo voy a escribir sobre mujeres si yo no he nacido de ninguna costilla?

Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

Yo no sé escribir sobre mujeres ni sobre pecados que nunca he cometido, no he sangrado aún y no distingo sexo distinto del mío. Hoy me levanto de la bañera y no puedo abrir los ojos. Estoy llena de polvo. Tengo las rodillas despellejadas y no sé cuántas vueltas le he dado ya al rosario.

Santa María madre de Dios, ruega por nosotros pecadores. 

¿Cómo voy a escribir sobre las hijas que con una vela y una llamita de luz titubeante, con apenas una chispa, salen de la calidez de los vientres de sus madres y tratan de no morir de frío, con las manitas azules y púrpuras cambiando de color con los días, replegándose en sí mismas, parpadeando y mirando hacia los lados confundidas? Esto no era lo que les habían prometido.

No me atrevo a poner voz a estas criaturas casi mitológicas, no cuando me he enterrado en esta casa y he decidido parar el tiempo; ignorar la genética y guardar todas las fotos familiares; encerrar en el desván a mi abuela, devorar en el parto la placenta y a mi madre. Vendarme el pecho desnudo y sumergirme en cubos de hielo.

Ahora y en la hora de nuestra muerte.

No puedo escribir ni sobre ser mujer, ¿cómo voy a poder hacerlo sobre ser fuego?

Amén

 

@ninfulx

Foto: Jordan Opel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: