CIUDAD

En ocasiones, siento mi estómago menguar.

Las cuerdas de espino que lo tejen, que anudan mis codos y trepan por mis huesos entonces se aflojan con suavidad.

 

El tiempo deja de escupir alaridos y como una esfera, se tensa y se toca los tobillos,

Los pájaros mueren,

El espacio aúlla,

Y los hombres de gabardina y sombrero de ala lánguida

Se tornan rígidos

Se abrazan

Y entretejen cruces y avenidas

Sus cabezas del color de la teja,

Sus ojos de cristal

Su lengua de cemento

Su mirada emerge con la cal.

 

Sólo entonces siento;

Comprendo.

Que si somos ciudad,

somos tela de espino

y nos ceñimos con suavidad.

Poema: @meydeyy

Foto: Ídem

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