Miau

Arrojado al mundo, mis primeros gritos retumbaron en las laderas de tal vertedero de dignidades.

Desde la urbe alérgica a Neptuno, las farolas tiritan en una lejana altivez, las cuales pretenden algún día masajear los muslos bajo la falda de Guadarrama.

Costra de ladrillo color galleta, la gripe del bólido se posa en garra a los puentes al elucubrarse en pequeños capilares azules al sur; casi siempre humildes en flujo y aristócratas en hedor.

Una oblea con acento amargo, no sin antes machacarla en mil cachos, que crujen chotis en orejas del subsuelo, estruenda su eco de hormigón en su ancho desdén de límites.

Frenesí de neumáticos infartan al protocolo de las manecillas sumergidas en estrés embragado. Ofrece un carácter sin azúcar para estos gatos arratonados.

Cementerio de pensamientos para narcisos de obsidiana, despertarán con desconocidos y retomarán el carnaval de este baile sin rostros.

Sarna de parques bajo dictadura acústica de bárbaros cánticos.

Esta ciudad es Júpiter, con satélites pícaros que poco a poco conspiran en susurros de calles, robándole amarillo jaramago al jardín planetario entre ronquidos pegajosos.

Cólico de palacios en atragantamiento eterno, tienen un pacto arcadio, vidrioso rubor, camaradas del magenta partisano y su fogata diaria en la maleza cian.

Fruta medio podrida en la despensa universal, una tromba de gusanos verdes, impulsados en espíritus artificiales, recorrían a sus anchas esa manzana añeja, aciruelada en su castizo sudor dulzón.

Destructores, creadores, mercadillos de libros huérfanos, huérfanos de Eros que se venden en el mercadillo, burgueses en su afán proletario y viceversa, ovejas sin pastor, intelectuales del parné, ejecutivos estimulados, tabernas segunda casa, negocios camaleónicos, podios mudos, madrugadas donde se reúnen las ruinas, mañanas donde se reúnen los que ayer no pudieron, paredes descamadas ignoradas cuando cuentan batallitas, arrabales sin estación ni tregua ni sal, putas sin piso, yonquis de El Viso, Babel que balbucea y que acoge sin compasión. Verbenas y días blancos en su centro descentrado. Tribus mediocres, genios exiliados en sí mismos. Trágica desesperación.

Poema: Sinon Fallax

Foto: CGGS (@cristina.sulfur)

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