Hombre Ana, qué coincidencia

"¡Hombre Ana, qué coincidencia!"- Se te iluminan los ojos nada más verme y me recuerdas a ese poema ridículamente empalagoso de Darío, el que habla de sonrisas tímidas y mares callados y azules. Serenos. Tranquilos. Realmente no es casualidad que nos hayamos visto, al fin y al cabo, has abierto la pastelería a 31 kilómetros... Leer más →

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